ALCANZANDO SUEÑOS
viernes, 9 de noviembre de 2012
Reseña histórica
Su ubicación a mediana distancia entre Bacatá,
hoy Bogotá y los territorios del Zaque de Tunja, hizo de Suesca un lugar de
cruce de caminos. Desde allí fácilmente se puede llegar al valle de Ubaté y
Cucunubá, a Chocontá y seguir el camino hacia el Valle de Tenza o Tunja, hacia
Zipaquirá y hacia el santuario de la laguna sagrada de Guatavita. Los vestigios
del pasado indígena de la región siguen plasmados a pesar del paso del tiempo y
del vandalismo, en parte del farallón y en enormes bloques dispersos en la
vereda Güita. Además del farallón eran sitios sagrados las piedras del llorón
conocidas también como Monolitos, y la laguna. Con la conquista el poblado
percibió la construcción de casas y calles empedradas, así como de la capilla
doctrinera que data de 1.601 y que fue uno de los principales centros de
adoctrinamiento de la iglesia en el norte de Cundinamarca junto con Sutatausa.
Las rocas fueron testigo
pasivo de las transformaciones del pueblo que progresivamente se tornó
agrícola, estableciéndose una fuerte industria de floricultora. Ya en el siglo
XX, fue lugar de residencia y morada eterna del escultor italiano Pietro
Cantini, cuya tumba se ubica en el cementerio del pueblo; unos años después, en
la década de los 30 el montañista bogotano de ascendencia alemana, Erwin Kraus,
impulso un deporte que estaba lejos de la imaginación de cualquier habitante de
la región: la escalada en roca. Realmente el deporte se masificó gracias a
deportistas como Marcelo Arbeláez y Juan Pablo Ruiz entre las décadas de los 70
y 80, hasta el punto de ser hoy escenario perfecto para novatos, aficionados y
profesionales. En adición el municipio es escenario de una gran cantidad de
deportes de aventura. El farallón, paralelo al Río Bogotá y al ferrocarril del
Nordeste, ofrece una enorme cantidad de posibilidades en escalada en roca,
tanto deportiva como clásica, siendo el parque de escalada más completo del
país. A su vez es refugio de aves como colibríes, halcones, lechuzas, mamíferos
como zarigüeyas y conejos, y pequeños reptiles.
Justo al frente pero cerca
de los 3.000 metros, se encuentra el Valle de los Halcones en la vereda de
Güita, con farallones rocosos más pequeños pero que no dejan de ser
interesantes sobre todo por sus rutas deportivas. Desde allí se aprecia un
amplio panorama que abarca las rocas, la cuenca del Río Bogotá y su sabana, el
cerro de las tres viejas sobre Sesquilé, el embalse de Tominé y los municipios
de Sesquilé, Guatavita y Gachancipá. Más alejados del casco urbano, existen
muchos otros atractivos como la Laguna hoy casi seca, los monolitos, los
túneles del ferrocarril del norte y las estaciones de la Laguna y el Crucero.
Cacicazgo:
alli se encuentran las famosas Rocas de Suesca, lugar muy turístico e
histórico, bordeado por el río Funza o Bogotá; alrededor de su camino de
entrada se han establecido restaurantes de variados menús. Cuenta con escuela
primaria y secundaria que pertenece a la Institución Educativa Departamental
Gonzalo Jiménez de Quesada. El acueducto es veredal y beneficia a unas 200
familias; el agua es tomada de un pozo. La actividad principal es el cultivo de
flores, y la producción agropecuaria para el autoconsumo. Cuenta con cancha
deportiva.
ITINERARIO
7:00 AM
Encuentro en el portal del norte.
8:00 AM
llegada al municipio de Suesca, Cundinamarca.
8:30-9:00 AM Desayuno en el restaurante “vámonos pa`l monte”.
9:00 – 9:30 AM Caminata hacia las rocas de Suesca
9:30-10:00 AM Charla informativa y de preparación para el
inicio de la práctica deportiva (escalada).
10:00- 11:00 AM Introducción a la escalada en roca (canal de
panamá)
11:00- 11:30 AM Tiempo de hidratación y recuperación de
energía.
11:30- 12:00 AM Salida del valle
12:00 – 1:00 PM Almuerzo en el restaurante” El argentino”
1:15 – 2:15 PM partiendo de la vereda de Cacicazgo, caminata
hacia las cuevas
2:15 – 4:15 PM
Espeleología (Cuevas)
4:15-5:00 PM refrigerio
5:00 – 6:00 PM Retorno a Bogotá
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